- Es fundamental para el bienestar integral de las familias nicaragüenses
Con el modelo de salud que desarrolla el Gobierno de Reconstrucción y Unidad Nacional no sólo se ha priorizado y garantizado la atención física gratuita y de calidad al pueblo nicaragüense, sino también la salud mental al cambiar completamente su abordaje para que sea parte fundamental del bienestar integral de las familias.
Se demuestra con los importantes esfuerzos que ha venido haciendo para romper con el estigma que caracteriza las afectaciones mentales, con un nuevo enfoque, centrado en la reinserción del paciente en la familia y la comunidad. Para ello, el gobierno sandinista ha desplegado una amplia red de atención en salud mental, mejorando la cobertura a nivel nacional, fortaleciendo la atención primaria y asegurando una atención humana, digna y gratuita.
“Uno de los logros más importantes ha sido el acceso a la salud mental en todo el país, el desarrollo de talento humano y la construcción de centros especializados”, afirma la doctora María Mercedes Correa, directora del Hospital Psicosocial José Dolores Fletes, ubicado en Managua.

Para explicar los avances que se han logrado durante la segunda etapa de la revolución, la doctora Correa necesariamente tiene que hacer comparaciones entre el actuar del gobierno sandinista y de los pasados gobiernos neoliberales en relación a la atención de la salud mental.
En 2006 Nicaragua contaba sólo con el hospital psiquiátrico, le decían entonces, a nivel nacional para la atención de la salud mental, donde la totalidad de los pacientes eran ingresados, el personal calificado era escaso y la infraestructura estaba completamente deteriorada. “La salud mental antes del 2007 estaba en abandono y estigmatizada”, recuerda.
“La infraestructura del hospital era bastante deplorable, había hacinamiento, poca ventilación, iluminación. Había escasez de camas y tampoco había unidades de salud cercanas a la población”, agrega, para señalar que, además, no había medicamentos accesibles gratuitos, ni programas de prevención y promoción de la salud mental.
“Entonces teníamos una familia que estaba sufriendo en silencio, familias que no tenían acceso a la salud mental porque por la misma situación de abandono la gente decía que ir al psiquiátrico era solo para casos de locos, y se ha ido tratando de cambiar ese paradigma”, expresa la Directora del ahora Hospital Psicosocial.
Centros en todo el país
Hoy, gracias a los esfuerzos del gobierno sandinista, Nicaragua cuenta con 20 Centros de Atención Psicosocial en 18 Sistemas Locales de Atención Integral en Salud (Silais) y en 153 centros de salud, donde atiende un médico capacitado en salud mental. El Hospital Psicosocial cuenta con tres centros de adicciones ambulatorios y uno para ingreso de pacientes, con todas las condiciones, garantías, equipamiento y personal profesional.
Entre esos espacios se destaca el Centro de Salud Mental “Doctor Jacobo Marcos Frech”, ubicado en Managua, que atiende las 24 horas del día. El centro fue inaugurado en 2025 y es atendido por médicos psiquiatras, médico general, trabajadores sociales, psicólogos, personal de enfermería, con experiencia en salud mental.
Además, se ha impulsado el Centro Nacional de Salud Mental Infantil (Cenasmi), el primero en Centroamérica, que brinda atención especializada a niños con problemas en la atención, hiperactivos, con estados de ansiedad y depresión, entre otras afectaciones. Los niños son atendidos por psiquiatras infantiles, psicólogos y trabajadores sociales, y en visitas a la familia en su comunidad.
El Minsa también ha abierto Centros de Atención Psicosocial (CAPS) en diferentes municipios del país como el Centro de Atención Psicosocial y Recuperación de Adicciones “Carlos Arroyo Pineda”, en Managua. Otros en la capital son: el Valentín Méndez, el Benjamín Medina y el Centro de Recuperación de Adicciones Dr. Mario Flores, ubicado en Ticuantepe.
Igualmente, los Centros de Recuperación de Adicciones Nuevos Días en los departamentos de Carazo, Boaco, Matagalpa, Estelí, Chinandega, Rivas, Managua y Nueva Segovia. Estos centros pertenecen a la Fundación Nuevos Días y trabajan con la asesoría y en coordinación con el Minsa, brindando un ambiente seguro y con las condiciones necesarias para el proceso de recuperación de las personas con adicciones.
Al incremento de la cobertura, se suma la capacitación al personal médico. En el 2025 se capacitó el 100% de los trabajadores del Hospital Psicosocial y de los centros de salud, para fortalecer los conocimientos y habilidades del personal en la atención de los pacientes con salud mental.
Nuevo paradigma en salud mental
En opinión de la Directora del Hospital Psicosocial, hay un cambio de visión en lo que era el llamado hospital psiquiátrico porque “se traducía a un término que estigmatizaba. Ahora es un enfoque de derechos humanos, ya el trato no es de encierro, de castigo, de camisas de fuerza”.
Anteriormente el hospital albergaba unos 300 pacientes y todos ingresaban casi sin esperanza de regresar a sus hogares. Ahora, el abordaje es ingresar, tratar, rehabilitar, egresar y dar seguimiento con la comunidad.
“Actualmente tenemos entre 80 y 100 pacientes y ya no se están institucionalizando ya que hacemos ver a la familia la importancia del manejo dentro de la comunidad. Se ha demostrado que los pacientes se recuperan mejor y más rápido cuando están con la familia, en su comunidad”, destaca Correa.
Las principales enfermedades que padecen los pacientes que ingresan al hospital psicosocial son trastorno bipolar, esquizofrenia, trastornos depresivos, y el consumo de sustancias psicoactivas como el alcohol, la marihuana y el crack. En su mayoría son hombres jóvenes de entre 20 y 40 años.
“Es muy importante que el que necesita ayuda pueda hablar, porque hablar salva vidas, puede hablar con su líder comunitario, religioso y hacemos el acompañamiento desde que está hospitalizado, luego hacemos atención extramuro, vamos en brigadas a las comunidades y damos seguimiento”, explica la Doctora.
Corazón del Modelo: la Salud Familiar y Comunitaria
El Modelo de Salud Familiar y Comunitario ha sido fundamental para que las personas puedan tener acceso a la salud mental en los barrios y comunidades de Nicaragua.
Para Correa, la salud familiar y comunitaria es el corazón del modelo de salud de Nicaragua porque a nivel de hospital solo atienden y curan, mientras que “desde ese modelo se previene ya que desde la comunidad se puede identificar, por ejemplo, el joven que está iniciando una adicción o una persona con depresión después de un suceso trágico”.
Una vez identificadas estas personas, reciben acompañamiento de las unidades de salud y luego, si lo amerita, son derivados a diferentes centros para su respectivo tratamiento. En las comunidades aisladas se realizan coordinaciones con atención primaria y con otros niveles, para garantizar que la persona que está en un lugar alejado pueda ser atendida.
“El rol de la familia es esencial. Nosotros hacemos intervenciones familiares, grupales y la atención va más allá de la parte hospitalaria, el trabajo social hace visitas en el domicilio para conocer el entorno y brindar herramientas para poder apoyar a la persona con enfermedad mental”, expresa Correa.
A la par de la atención, se implementan programas de prevención de la enfermedad, en conjunto con el Ministerio de la Familia, el Ministerio de Educación, brindando oportunidades a los y las jóvenes para estudiar y realizar actividades deportivas, con el objetivo de formar ciudadanos con valores y mejores oportunidades.