martes, 15 de septiembre de 2026
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Entrevistas

Vacunas para preservar la vida

Valeria Imhof Redacción Visión Sandinista
calendar_today 3 de septiembre, 2026
schedule 10 min de lectura
Vacunas para preservar la vida
  • Instituto Mechnikov en Nicaragua, referente regional de producción de vacunas
  • Primera y única planta de biotecnología en Centroamérica construida conforme a los requisitos de la OMS

En 2007, con el retorno del sandinismo al poder, Nicaragua inició una verdadera transformación en salud, dando continuidad a los esfuerzos realizados durante la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista. El gobierno, encabezado por el Comandante Daniel Ortega, declaró la salud gratuita y universal; y emprendió el fortalecimiento de la red hospitalaria, impulsó la salud familiar y comunitaria, e implementó masivas jornadas de vacunación a nivel nacional, entre otras medidas.

En ese modelo de garantizar la salud del pueblo nicaragüense, nació la idea de crear un instituto para la producción de vacunas, luego de que los países del mundo se dieron cuenta de que no había dosis suficientes para enfrentar una pandemia como la originada en México, en 2009, por el virus de la influenza A (H1N1).

En la región solo tres países contaban con la vacuna contra la mortal enfermedad: Argentina, Brasil y Estados Unidos, pero eran destinadas para consumo nacional, sumado al cierre de las fronteras y los altos costos, que oscilaban entre los 40 y 50 dólares.

Por eso, en 2010, durante la II Reunión de la Comisión Mixta entre Rusia y Nicaragua, en Managua, con la asistencia de representantes del histórico Instituto de Vacunas y Sueros de San Petersburgo (IICVSSP), se abordó la posibilidad de construir un centro para la elaboración de la vacuna contra la influenza en el país, teniendo en cuenta la gran experiencia del Instituto Mechnikov en Rusia.

El objetivo era que Nicaragua pudiera contar con su propia vacuna, y además se convirtiera en una referencia en América Latina en la fabricación de productos farmacéuticos seguros, eficaces y asequibles para la población.

Tras cuatro años de estudio, en 2014 se firmó el acuerdo de cooperación entre el IICVSSP de Rusia y el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) de Nicaragua, para la transferencia de tecnología y producción de vacunas antigripales; incluyendo la construcción y equipamiento de la Planta del Instituto Mechnikov en Managua. En el acuerdo se estableció una participación del INSS, con el 33% de las acciones y Rusia con el 67%.

Por orden del Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, “el INSS, invierte aproximadamente 15 millones de dólares para la construcción del edificio y Rusia, a través del Instituto de San Petersburgo, puso aproximadamente 30 millones de dólares”, explica el doctor Roberto López, presidente de la institución de la seguridad social.

Con esa inversión, en diciembre de 2015 se inició la construcción del instituto: un edificio moderno, de ocho mil metros cuadrados, con construcción antisísmica y con todas las normas de seguridad y estándares internacionales para garantizar una vacuna de calidad.

Durante el proceso de construcción y equipamiento, participaron la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Centro para el Control Estatal de la Calidad de los Medicamentos (CECMED) de Cuba, uno de los más avanzados en la certificación de calidad y producción de vacunas, y la autoridad reguladora del Ministerio de Salud de Nicaragua.

Planta con vocación exportadora

Finalmente, la planta fue inaugurada en 2016, diseñada para producir alrededor de 50 millones de vacunas contra la influenza al año, y con capacidad para comercializarlas como mayorista en la región latinoamericana.

De esta manera, Nicaragua se posiciona como el único país de América Latina con una planta de vacunas con vocación exportadora, convirtiéndose en la primera y única planta de biotecnología en Centroamérica, construida conforme a los requisitos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y normas de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM).

Para el 2019, ya el instituto tiene la capacidad de vender vacunas, con precios muy favorables de cuatro dólares y medio, cumpliendo así con la estrategia de contribuir a la cobertura universal de salud en la región.

A criterio del doctor López, la producción de la vacuna de la influenza “es un negocio de las grandes transnacionales y venden pocas dosis. El objetivo de esta planta es que no se muera la gente; entonces el precio que se da es el precio justo. Cubrimos los costos y se mantiene la planta en funcionamiento”.

Hasta 2026, la planta ha producido 8 millones de vacunas para Nicaragua. Solo el año pasado produjo 2.1 millones de dosis. De acuerdo a la página web del instituto, la capacidad de producción de la planta es hasta 30 millones de dosis de vacunas antigripales por temporada.

“Nuestro compromiso es claro: fortalecer nuestra capacidad productiva, ampliar el acceso a soluciones de salud y responder de manera eficiente a las necesidades de los sistemas sanitarios de la región”, señala Stanislav Uiba, gerente general de la planta, en la página web. “Continuaremos avanzando con una visión centrada en la innovación, la calidad y el impacto en la salud pública, consolidándonos como un referente biotecnológico en América Latina”, agrega.

A estas alturas, la vacuna ha sido exportada a Cuba con medio millón de dosis anuales; durante 4 años fue exportada a Venezuela, con 3.5 millones de dosis anuales, y en una ocasión a Ecuador. Actualmente explora nuevos mercados en otros países, como México.

Profesionales con gran capacidad

El instituto funciona con 240 personas, formados en Nicaragua y Rusia, principalmente farmacéuticos; además de ingenieros industriales, ingenieros químicos y laboratoristas clínicos, de los cuales 16 son extranjeros. Desde un inicio se contrató personal de Nicaragua, particularmente jóvenes, quienes, junto a personal ruso, cubano y de otras nacionalidades, participaron en el proceso de instalación y la realización de las primeras pruebas.

“Los rusos se encontraron en Nicaragua con una gran cantidad de personal con mucha capacidad en el área farmacéutica formados por la Universidad Nacional de León, principalmente, y ahora Managua, y se determinó que en poco tiempo el personal iba a ser nicaragüense”, señala el doctor López.

Como parte de ese proceso de formación del personal, se creó el proyecto BioNica, un programa académico de formación vocacional impulsado por la UNAN-Managua, en coordinación con el instituto, que brinda la oportunidad de acceder a pasantías y becas de posgrado en la Federación de Rusia, con especial énfasis en biotecnología y desarrollo industrial aplicado al campo farmacéutico.

Los estudiantes se capacitan primeramente en el uso de equipos técnicos modernos en el instituto en Nicaragua, con el propósito de afianzar competencias y habilidades esenciales para cursar estudios de posgrado en Rusia. En la actualidad, 20 nacionales están cursando maestría en vacunología, investigación científica, desarrollo de tecnologías; y desde hace dos años el país cuenta con el primer doctor en farmacia.

“Este es un proyecto para que los jóvenes que están en la Facultad de Farmacia puedan hacer sus prácticas en Mechnikov, eso eleva su calidad científica, que ya no solo ven la producción normal de medicamentos e inyectables, sino que están en el lugar tecnológicamente avanzando con mucha garantía y de calidad”, dice el Presidente del INSS.

Desde su creación, el instituto además cuenta con un área de investigación científica, donde una parte del personal realiza encuestas inmunológicas y estudios clínicos para verificar la efectividad de las vacunas.

Cobertura de casi el 100% contra 19 enfermedades

En estos 10 años de creación, el instituto ha alcanzado otro gran logro: la fabricación de la vacuna Convasell contra el Covid-19, que se empezó a producir en el Instituto de San Petersburgo. “Este año se produjeron 4.5 millones de dosis”, destaca el doctor López.

También, la planta se ha convertido en una plataforma para acceder a la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), que es administrada a niños de 9 a 14 años, procedente de China; y la vacuna contra la fiebre amarilla, que se produce en Rusia.

“Arrancamos con una producción de la vacuna contra la influenza, logramos aumentar la producción de Convasell contra el Covid, y además el instituto trae vacunas de otras partes del mundo a unos precios accesibles que no hubiéramos podido conseguir nunca”, señala el doctor López.

Mechnikov ha jugado un papel determinante para la importación de vacunas, ante el bloqueo de Estados Unidos que impiden comprar productos en Rusia por el sistema bancario. “Mechnikov es el intermediario para poder traer esas vacunas. En 2025 importamos 450 mil dosis contra la fiebre amarilla y este año otras 450 mil, incorporándose al esquema de vacunación del país”, añade.

Gracias a estas políticas de salud, Nicaragua ha alcanzado una cobertura de vacunación casi del cien por ciento contra 19 enfermedades, certificada por organismos internacionales como la OMS y la OPS.

En proceso vacuna contra el dengue

Ahora las autoridades rusas y nicaragüenses estudian la posibilidad de envasar la vacuna contra el VPH en Nicaragua; y producir una vacuna contra el dengue, una iniciativa del Copresidente Daniel para garantizar más salud al pueblo nicaragüense.

“Ya los especialistas en Rusia recogieron las muestras del virus para la vacuna y se han comenzado a hacer las diversas pruebas; la vacuna ya se desarrolló, pero tiene que pasar por diferentes procesos para comprobar su efectividad, así que esperamos que en el año 2029 pueda estar disponible”, sostiene el alto funcionario.

La presencia del instituto Mechnikov en Nicaragua reafirma los lazos de hermandad y solidaridad de Nicaragua y Rusia; además del firme respaldo del presidente de Rusia, Vladimir Putin, al gobierno sandinista, al Copresidente Daniel y la Copresidenta Rosario, comprometidos en garantizar salud y vida al pueblo nicaragüense.

“Esto ocurre entre países cuando hay un nivel de hermandad, de comunicación. El apoyo de Rusia, de las autoridades de salud, del presidente Putin ha sido extraordinario, no se puede valorar”, finalizó López.

Para continuar fortaleciendo este proyecto, desde hace 9 años se realiza en Managua el Congreso Farmacéutico Internacional Rusia–Nicaragua, con el objetivo de fortalecer la capacidad nacional en biotecnología, conectar estrategias y tecnologías innovadoras.

En los encuentros se abordan diferentes temas, entre ellos el papel de Nicaragua como centro tecnológico y logístico farmacéutico para América Latina y el Caribe, el desarrollo y transferencia tecnológica del instituto, el futuro de la industria biofarmacéutica y el fortalecimiento del talento humano, entre otros.

Este año, el congreso se realizará este 27 y 28 de octubre con el tema Soberanía biofarmacéutica en América Latina y el Caribe: de la pandemia a la infraestructura del 2030.

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