- Esta ruta turística la componen 14 volcanes y 10 lagunas cratéricas a lo largo del Pacífico
Para los buscadores de emociones fuertes, Nicaragua no solo se contempla: se conquista y se vive. La Ruta de los Volcanes, promovida por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), resguarda una cadena volcánica en la franja del Pacífico que se ha convertido en la meca centroamericana de los deportes extremos y el turismo de aventura de alta exigencia.
Los departamentos de Chinandega, León, Managua, Masaya, Granada y Rivas acogen a una veintena de volcanes, de ellos siete activos y con particularidades que cada vez atraen a más visitantes aventureros. El San Cristóbal, el Cosigüina, El Chonco, Casita, Télica, Santa Clara, Cerro Negro, El Hoyo, Momotombo, Apoyeque, volcán Masaya, Mombacho, Concepción y Maderas (dos últimos de la Isla de Ometepe), son los volcanes que integran la ruta.
En la ruta se práctica el turismo de aventura, ecoturismo y turismo de naturaleza. La misma abarca la cadena volcánica de los Maribios, 10 lagunas cratéricas y 25 reservas naturales, además de reservas silvestres privadas existentes en toda la Región del Pacífico de Nicaragua.
Según el sitio web www.intur.gob.ni la Ruta de los Volcanes tiene la mejor y más amplia red de servicios e infraestructura turística del país, hoteles y restaurantes de diversas categorías, amplia red vial, turoperadoras y más opciones que permiten disfrutar de todo tipo de turismo.
Tres gigantes para desafiar los límites
En el volcán Cerro Negro, ubicado en León, de 726 metros de altura, se practica el volcano boarding (surf o deslizamiento en tabla sobre volcán activo y único en el mundo), es el punto neurálgico del deporte extremo en el país. Este cono de arena y ceniza de tono azabache, ofrece una experiencia única en el mundo: descender por sus laderas a más de 70 km/h sobre una tabla de boarding. La caminata hasta la cima pone a prueba la resistencia, mientras que el descenso garantiza una descarga pura de adrenalina.
El volcán Concepción no se queda atrás en lo que aventura extrema se refiere; de 1,610 metros de altura, ofrece senderismo de alta exigencia. Ubicado en la Reserva de la Biosfera de la Isla de Ometepe, este coloso de cono perfecto exige un ascenso de entre 8 y 10 horas sobre terrenos empinados y cambiantes. Cruzando desde selva tropical hasta rocas sueltas en la cumbre, es un reto físico reservado para senderistas experimentados.
En el extremo noroeste del país está el volcán Cosigüina, en el departamento de Chinandega, donde se practica el Trekking de Exploración, una actividad deportiva y de aventura que consiste en caminar a pie por largas rutas en entornos naturales.
El Cosigüina invita a una travesía de senderismo técnico, a través de senderos boscosos hasta alcanzar el borde de su cráter. Al llegar a la cima, los aventureros son recompensados con una impresionante laguna cratérica de color esmeralda y una vista panorámica tridimensional del Golfo de Fonseca.
En todas estas prácticas extremas, el Intur recomienda contratar guías locales certificados y usar equipamiento de protección adecuado.