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A 40 años de La Zompopera: Nicaragua, camino de sueños y esperanzas

Valeria Imhof Redacción Visión Sandinista
calendar_today 6 de agosto, 2026
schedule 4 min de lectura
A 40 años de La Zompopera: Nicaragua, camino de sueños y esperanzas
  • Fecha histórica, de lucha, valentía, y a la vez de dolor y entrega por la caída de tres héroes internacionalistas y dos nacionales

El 28 de julio de 1986 será recordada en Nicaragua como una fecha histórica, de lucha, valentía y a la vez de dolor y entrega por la caída de tres héroes internacionalistas y dos compañeros nicaragüenses, en la comunidad de Zompopera, municipio de Santa María de Pantasma, departamento de Jinotega.

Los internacionalistas llegaron al país motivados por el triunfo de la Revolución Popular Sandinista y encontraron un país devastado por décadas de dictadura, pobreza y desigualdad. En las zonas rurales faltaban escuelas, centros de salud, viviendas, caminos, agua potable y electricidad.

La Revolución abrió una tarea inmensa: reconstruir y, al mismo tiempo, llevar derechos y servicios a quienes habían permanecido durante generaciones en el abandono. En ese proceso, llegó una extraordinaria solidaridad internacional: médicos, maestros, técnicos, constructores, estudiantes y trabajadores viajaron a Nicaragua para compartir conocimientos y esfuerzos.

Entre ellos estaban tres europeos: Yvan Leyvraz, Joël Fieux y Berndt Koberstein, quienes se involucraron con el desarrollo de las comunidades rurales mediante la construcción de proyectos de agua potable, construcción de viviendas, electrificación y sistemas de radiocomunicación.

Berndt Koberstein, alemán de Friburgo, tenía 29 años cuando regresó a Nicaragua en abril de 1986 para trabajar en un proyecto de agua potable en Wiwilí. Era trabajador metalúrgico formado como mecánico industrial, sindicalista y militante comunista.

Yvan Leyvraz, suizo nacido en 1954, tenía 32 años. Era obrero de la construcción y había llegado a Nicaragua a comienzos de 1983. Dirigió brigadas de trabajo, participó en la construcción de un puente en Matagalpa y posteriormente impulsó brigadas suizo-nicaragüenses dedicadas a viviendas y proyectos comunitarios. En Wiwilí trabajó en la construcción de casas para familias campesinas y, desde 1986, en la zona de El Cuá-Bocay.

Trabajo compartido

Joël Fieux, francés de 28 años, llegó al país en 1980 y decidió quedarse. Había estudiado micromecánica y trabajado en imprentas vinculadas a movimientos antiimperialistas y anticolonialistas en Francia. En Nicaragua participó en la Cruzada Nacional de Alfabetización, instaló imprentas y equipos de comunicación y produjo materiales, afiches y mantas.

Mario Acevedo, originario de Managua, fue miembro del Comité de Dirección Zonal del FSLN en Wiwilí y Ejecutivo Zonal de Gobierno.

William Blandón Aguilar, de San Miguelito, Río San Juan, fue Secretario Zonal de Propaganda y Educación Política en Wiwilí, atendiendo territorios a lo largo del Río Coco.

Esa mañana de julio se encontraban en Wiwilí y emprendieron el desplazamiento hacia Matagalpa. La carretera atravesaba La Zompopera, un lugar que ya conocía la violencia de la guerra.

Hacia las 11:30 de la mañana, dos camionetas fueron atacadas. La primera consiguió atravesar el fuego, el segundo vehículo fue alcanzado. Los ocupantes intentaron resistir hasta la llegada de fuerzas del Ejército Popular Sandinista, pero Berndt, Yvan, Joël, William y Mario fueron asesinados.

La tragedia convirtió La Zompopera en un nombre inseparable de sus cinco vidas, pero al mismo tiempo representó algo esencial: la solidaridad no era una relación entre quienes daban y quienes recibían. Era trabajo compartido.

Un suizo constructor, un alemán dedicado al agua, un francés ligado a la comunicación y la educación política, y dos nicaragüenses integrados en la organización local coincidían en una misma tarea: transformar las condiciones de vida de las comunidades.

Cuarenta años después, la memoria de La Zompopera también puede mirarse desde otro lugar: desde las transformaciones que Nicaragua ha vivido y desde aquellas necesidades que poco a poco han dejado de ser sueños para convertirse en derechos y servicios concretos.

*(Con información del Comité Europeo de Solidaridad con la RPS).

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