- El miedo no ha podido ni podrá detener al progreso
Adolfo Pastrán Arancibia (*)
En la historia de las naciones, hay momentos en que las fuerzas del caos intentan imponer su narrativa de miedo y fracaso, para paralizar a los pueblos en su liberación. En Nicaragua, las narrativas y campañas falsas están siendo derrotadas con hechos y verdades contundentes, reflejadas en obras de infraestructura, tranquilidad, inversión y un estado de bienestar que abarca a todas las familias.
Basta ver el acceso universal a servicios básicos: educación pública a todos los niveles, salud gratuita y vivienda digna para todos, junto con una protección social a través de subsidios focalizados en el agua potable, energía eléctrica, transporte urbano, seguridad y justicia social.

Este progreso y desarrollo humano se despliega en paz, dignificando a las familias. Esa paz conquistada representa la mayor derrota para quienes apostaron por la desestabilización y el regreso de las viejas élites políticas y económicas que, por décadas, condenaron al pueblo a la pobreza y el abandono.
Nicaragua avanza con paso firme, y cada obra inaugurada, cada récord económico y cada sonrisa de nuestro pueblo es la mejor respuesta a las mentiras de los enemigos de la paz.
El progreso que hoy palpamos no es casualidad. Es el fruto directo de la paz que defiende el pueblo nicaragüense bajo la conducción del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Esta tranquilidad ciudadana se ha convertido en el principal imán para la inversión nacional e internacional, y lo vemos, verificamos y confirmamos todos los días.

Prueba irrefutable de ello son las Reservas Internacionales Brutas (RIB) que, en abril de 2026, alcanzaron la cifra récord de US$9,657.1 millones, de acuerdo al informe oficial del Banco Central de Nicaragua. Este blindaje financiero histórico fortalece nuestra soberanía económica y garantiza que sigamos construyendo el futuro con nuestras propias manos.
Hechos concretos que derrotaron a las mentiras
Mientras los enemigos de la patria difunden odio y catástrofes desde el exterior, la economía real de Nicaragua responde con fuerza incontenible:
- Crecimiento económico: Nicaragua cerró el año pasado con un 4.9% de crecimiento del PIB, el más alto de Centroamérica, ratificado por organismos internacionales y marcando el quinto año de crecimiento sostenido.
- Récord de exportaciones: Entre enero y abril de 2026 alcanzaron US$3,575.5 millones, un incremento del 27,8%respecto al mismo período de 2025. En todo el año anterior superamos los US$8,000 millones.
- Soberanía alimentaria: El campo nicaragüense cerró el ciclo 2025-2026 con un cumplimiento del 97.8%, con récords históricos en café con exportaciones por US$ 18 millones; además de más de US$1,000 millones en exportaciones de carne bovina, lácteos y otros rubros con comportamientos al alza.
Mantenemos un 97% de empleo a nivel nacional. La pobreza general en Nicaragua se redujo del 48.3% al 24.9%, y la pobreza extrema del 17.2% al 6.9%. El Ingreso Per Cápita pasó de US$800.00 en los años 90 a una proyección de US$3,017.00 al cierre de 2026. Saltos cualitativos y cuantitativos en la mejoría del nivel y calidad de vida de las familias nicaragüenses.
Estos no son simples números, sino verdades evidentes; es una revolución social en marcha. Es la victoria del esfuerzo de los productores, los trabajadores y del Gobierno Reconciliación y Unidad Nacional, a través de su Plan Nacional de Desarrollo Humano y Lucha contra la Pobreza y el Sistema Nacional de Producción, Consumo y Comercio.
Inversión Pública: el Estado Revolucionario al servicio del pueblo
El modelo sandinista demuestra que el Presupuesto General de la República es un verdadero instrumento de justicia social. El gasto destinado al combate a la pobreza alcanza niveles históricos, equivalente al 65,5% del gasto total. Avance social sin precedente.
- Salud: Transformación histórica. Pasamos de una red precaria a contar con 80 hospitales públicos, la red más grande y moderna de Centroamérica. El presupuesto del Ministerio de Salud se multiplicó casi 9 veces: de C$3,280 millones en 2006 a C$ 26,490.2 millones en la actualidad. Una verdad irrefutable.
- Educación: El sistema educativo ha registrado una transformación estructural profunda. En 2006, la inversión destinada a infraestructura escolar apenas alcanzaba los C$648 millones; ahora supera los C$1,500 millones y para 2026 el presupuesto global es de C$28,683.1 millones distribuidos en educación inicial, primaria, secundaria, universitaria y técnica.
En 2006 había 27,000 aulas destruidas o en condiciones de ruina total. Este año contamos con 36,303 aulas completamente nuevas o rehabilitadas, equipadas con mobiliario renovado, canchas techadas y aulas digitales, para totalizar más de 10,700 centros educativos a nivel nacional. En 2006 se estimaba que entre 594,000 y más de 800,000 niños y adolescentes quedaban fuera del sistema educativo y no existía la merienda escolar, la cual hoy cubre a más de 1,8 millones de estudiantes. Esto es futuro, verdadera revolución.
- Infraestructura: Logramos el 99.7% de cobertura eléctrica nacional, el 95% de agua potable en zonas urbanas y más del 65% en zonas rurales, además de la conexión histórica entre el Caribe y el Pacífico, rompiendo siglos de aislamiento. Y con la mejor red vial de la región con más de 5,500 kilómetros de carreteras, con corredores que unen el Pacífico con el Caribe, con una moderna carretera costanera y proyectos en marcha como el Puerto de Aguas Profundas en Bluefields; el Aeropuerto de Punta Huete; la ampliación y modernización del Puerto de Corinto y la Fase II de la carretera costanera entre Masachapa y Potosí, Chinandega.
- Viviendas: Más de 152 mil soluciones habitacionales para familias a nivel nacional, con diversas urbanizaciones, confirman que tener una vivienda digna propia en la Nicaragua de hoy ya no es un sueño.
La verdad, una gran victoria
El pueblo nicaragüense, hoy más consciente y empoderado que nunca, ni cree en las mentiras de los fallidos pitonisos que desde la comodidad del extranjero auguran catástrofes que nunca llegan, ni les tiene miedo a sus amenazas trasnochadas. La conciencia política del pueblo ha madurado al calor de las victorias; se ha forjado en el beneficio real de la salud gratuita y la educación técnica.

Los profetas del odio han quedado hablando solos, estancados en un pasado de vendepatrismo, traición y sumisión a intereses extranjeros, mientras las mayorías en nuestro país avanzan con la frente en alto, reconociendo en cada proyecto la mano de un Gobierno que cumple y la protección de una paz que no tiene marcha atrás.
La mayor derrota de los enemigos de Nicaragua es ver un país que no se detiene. Cada hospital inaugurado, cada carretera construida, cada récord de exportación, cada familia con acceso a servicios básicos y cada mujer digna y empoderada —apoyada por programas como Usura Cero, Programa Adelante y el respaldo técnico a los emprendimientos— es un clavo más en el ataúd de sus campañas de descrédito.
Desesperados ante el avance acelerado y la paz que vive nuestra patria, los catastrofistas, terriblista y agoreros del desastre inventan falacias y fruslerías. Viven en una negación absoluta, incapaces de aceptar que miles de jóvenes, campesinos, obreros, padres y madres de familia respaldan con entusiasmo este Modelo Cristiano, Socialista y Solidario. Les duele ver que los hijos de los trabajadores hoy tienen oportunidades reales de desarrollo con dignidad.
Pero lo más importante es que los resultados los juzga el pueblo en su día a día: si pueden hacer uso del transporte urbano colectivo pagando la tarifa más baja del mundo, gracias al subsidio gubernamental; si pueden cocinar sin preocuparse por alzas en el precio del gas butano; si pueden atenderse gratis en hospitales con tecnología de avanzada; si sus hijos estudian sin pagar; si hay más centros de salud cerca; si se atiende el cáncer con equipos modernos que antes no existían.
También, si pueden circular libres y seguros por todo el país con las mejores carreteras de Centroamérica y con los precios de los hidrocarburos congelados para proteger su economía familiar, y salir a la acera de su casa con alumbrado público y seguridad ciudadana, es porque ésta es otra Nicaragua, segura y tranquila. Es a esa realidad a la que los enemigos de la paz temen, y por eso mienten, falsifican, crean fábulas, fantasías y leyendas, pero ante la realidad, están rotundamente derrotados.
Hay retos y desafíos, por supuesto, pero seguimos construyendo obras, paz, progreso, bienestar y seguridad. El miedo no pudo, y no podrá, contra un pueblo consciente que ha elegido el camino de la prosperidad, la dignidad y la soberanía; un pueblo que defiende y defenderá esta paz que le permite progresar y que no pondrá en riesgo bajo ninguna circunstancia.
La estabilidad es el cimiento, la paz es la victoria definitiva y el progreso es el destino irreversible de esta Nicaragua revolucionaria que avanza con orgullo, liderada por los Copresidentes de la República, el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, hacia nuevas y mayores victorias.
(*) Diputado de la Asamblea Nacional.