- Experiencia cultural única en Centroamérica
Miguel Flores
Mayo Ya es la vibrante celebración cultural y ancestral de la Costa Caribe de Nicaragua, cuyo epicentro es Bluefields. Conocida mundialmente como May Pole (Palo de Mayo), rinde homenaje a la diosa de la fertilidad, Mayaya, y celebra el inicio de las lluvias, la producción y la vida.

Para hablar de Mayo Ya, primero se debe de separar lo que comúnmente se conoce como Palo de Mayo, pues son dos conceptos diferentes. El Palo de Mayo es una reliquia ancestral que llega al Caribe nicaragüense desde Inglaterra. Según los historiadores, las costumbres de esta celebración en el Caribe datan de mucho antes de 1850; inicialmente, era una expresión del pueblo creole de la Costa Caribe.
En opinión del delegado presidencial para la Costa Caribe, el historiador Johnny Hodgson, el Palo de Mayo es una tradición con raíces profundas que trascienden fronteras y culturas, convirtiéndose en una expresión universal y que en Nicaragua adquirió identidad propia. El Palo de Mayo tiene su origen en África, particularmente en Egipto, que luego se extendió por todo el mundo hasta convertirse en una reliquia de la cultura universal.
Anasha Campbell, codirectora del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), coincidió con Hodgson al expresar que su origen viene de Egipto donde, en tiempos de Moisés, los egipcios celebraban a la diosa de la fertilidad, Isis. “Cuando nos llega a nosotros, viene transformado desde Europa. Los europeos tienen la tradición de celebrar lo que ellos llaman “May Day” (fiesta de primavera o celebración tradicional y pagana que marca la llegada del buen tiempo). En el caso de Nicaragua, tuvo la influencia directa de Inglaterra”, reseñó.
A criterio de la Codirectora del Intur, historiadores sugieren que el May Pole (Palo de Mayo) ya formaba parte de las costumbres costeñas desde antes de 1850. No obstante, “el Festival de Mayo Ya nace a partir del reconocimiento que hizo la Revolución Popular Sandinista a todas las tradiciones y expresiones culturales de los pueblos afrodescendientes e indígenas de la Costa Caribe. Se les dio valor y reconocimiento a las tradiciones, a la multietnicidad, a la pluriculturalidad y al multilingüismo del Caribe que son parte de la cultura nacional y la enriquecen”.
En ese sentido, Nicaragua celebró la primera festividad de Palo Mayo en 1980, cuando el reconocimiento que hizo la Revolución generó la discusión sobre crear un espacio para que todas las culturas de los pueblos del Caribe pudieran manifestarse.
Gustan mucho a nivel internacional
De acuerdo a Campbell, se discutió el espacio idóneo para la celebración y se decidió que se debía aprovechar las festividades de los barrios. Fue el poeta Carl Rigby quien inventó el nombre de Mayo Ya en 1981, a partir del cual se empezó la celebración que abarca no sólo el Palo de Mayo, sino que se incluyen las comparsas, el carnaval, las carrozas, gastronomía, las elecciones de reinas, poesías, juegos deportivos, historia, entre otras expresiones culturales.

Las festividades se realizan del 30 de abril al 31 de mayo. En los últimos años se han agregado torneos de pesca deportiva, softball y hasta hípicas. Campbell aseguró que en los años 90 tuvo su bajón, pues los gobiernos neoliberales excluyeron al Caribe en todos los sentidos, incluso en lo cultural, “porque las expresiones de los pueblos afrodescendientes no las veían como parte de la cultura nacional, y no se apoyó ninguna celebración”.
“Con el apoyo del gobierno sandinista, hubo un auge y un posicionamiento de las festividades, tradiciones y costumbres de los diferentes pueblos del Caribe. En la segunda etapa de la Revolución, en el Intur se creó la Dirección de Turismo para la Costa Caribe, que fue el motor y el vínculo directo con los gobiernos regionales y municipales, territoriales y comunales, y se empezó el fomento, difusión y promoción del Caribe, y se crearon los primeros mapas turísticos del Caribe”, precisó Campbell.
Con el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional se empezó a visibilizar la Costa Caribe y a presentar lo que ofrece al país y al mundo: se comenzó a tener más visibilidad de los seis grupos étnicos del Caribe: miskito, mayagnas, ramas, creoles, garífunas y la población mestiza.
“Las festividades a nivel internacional gustan mucho por el colorido, la alegría, el sabor, la diversidad y por lo que implica en términos de un turismo cultural sostenible que lo proyectamos a través de los videos publicitarios que se divulgan en medios de comunicación y redes sociales, y la cobertura de medios internacionales y la coordinación de las embajadas”, aseguró la Codirectora del Instituto.
En octubre del año pasado, recordó Campbell, la Costa Caribe tuvo el Festival de Arte y Cultura Caribeña, donde estuvieron las dos regiones presentes: Caribe Norte y Sur, y mostraron sus expresiones a través de los bailes, la gastronomía, los trajes típicos y sus diferentes idiomas. El evento tuvo la cobertura y asistencia de un medio internacional ruso, lo que demuestra el interés y la visibilidad que está teniendo la cultura caribeña nicaragüense.
“El Festival de Arte y Cultura Caribeña lo proyectamos a nivel internacional promoviendo que Nicaragua sea tan caribeña como lo es centroamericana. Proyectamos ese tema desde el Intur: la visibilidad de los pueblos del Caribe”, destacó Campbell.

Participación activa de los visitantes
¿Qué de especial tienen las festividades de Mayo Ya? En opinión de Campbell, lo especial radica en que los visitantes no son espectadores, sino que participan activamente y experimentan esas vivencias directamente. Los visitantes se contagian tanto del colorido y la música que se atreven a introducirse en las comparsas y bailar en medio; es decir, se contagian del ritmo caribeño y sus representaciones ancestrales.
En el Caribe Sur se celebra en Bluefields, la cuna de las festividades, y también se regocijan en Laguna de Perlas, Kukra Hill y Corn Island, incluso en Río San Juan, en San Juan de Nicaragua, en Grey Town. En el Caribe Norte, no solo se celebra en Bilwi, sino también en Siuna y Waspán.
Este año, el Intur proyectó que en Bilwi asistieran alrededor de 10 mil personas y en Bluefields -el 23 de mayo, el día central- más de 20 mil personas. Solo el pasado 30 de abril, en la vigilia (acto cultural: música, danzas, comidas) este año participaron 8 mil personas.
El 31 de mayo, el cierre de las festividades, se realiza el baile del Tululu. Es un arco de la amistad humana bailable. Empieza en Punta Fría y termina en Old Bank o viceversa. De los más de 20 mil visitantes que llegan a las festividades a lo largo del mes, la institución calcula que el 80% son nacionales y el 20% internacionales, tomando en cuenta a nicaragüenses que residen fuera del país.
En términos de habitaciones, Bluefields tiene capacidad para 404 habitaciones con 617 camas, y Bilwi para 509 habitaciones con 642 camas, pocos hospedajes en comparación con la cantidad de gente que llega a disfrutar el colorido y el sabor caribeño, donde una buena parte se hospeda con familiares y amigos.
Entre los futuros planes del Intur, hay dos grandes líneas: preservar, divulgar y promover las tradiciones ancestrales; y garantizar la transmisión a las nuevas generaciones para que se apropien del significado y la historia de las costumbres ancestrales.
Al mismo tiempo, proyectar que el Palo de Mayo es el motor fundamental del turismo y del dinamismo económico. ”La idea es continuar promoviendo, no solamente como una festividad local, sino también como un patrimonio cultural vivo, lo que implica reforzar la educación cultural, la participación comunitaria y protagónica del pueblo, y la difusión de las expresiones artísticas tradicionales desde la música, la danza y la gastronomía”, resaltó la Codirectora de turismo.