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Cultura

La juventud: sincretismo entre cultura y transformación social y educativa

sandinista Redacción Visión Sandinista
calendar_today 31 de julio, 2026
schedule 6 min de lectura
La juventud: sincretismo entre cultura y transformación social y educativa
  • En el 47 aniversario de nuestra sempiterna Revolución Popular Sandinista

“Juventud que construye con dignidad suprema el futuro, la paz como camino, la paz como la máxima bendición”. (Rosario Murillo, Copresidenta de Nicaragua).

Emilio Zambrana (*)

A 47 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el mandato histórico de la juventud –“Juventud Divino Tesoro”, como escribió nuestro poeta universal Rubén Darío- de Nicaragua se mantiene bajo la consigna de estudio, cultura, arte, empoderamiento y defensa de las conquistas para el buen vivir; asumiendo la tarea de erradicar cualquier germen del basurero de la historia que constituyen los enemigos pusilánimes de la revolución.

Contamos con una juventud que ha sido el motor histórico y la vanguardia en la defensa de la soberanía, la paz y la transformación social. La evolución del pensamiento de Augusto C. Sandino se transformó en un símbolo cultural y mítico de soberanía y resistencia nacional. En la Nicaragua actual, los jóvenes congregados en la Juventud Sandinista 19 de Julio operan como el motor político, social y movilizador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, consolidándose como el relevo generacional directo encargados de dar continuidad al modelo de Gobierno.

Su rol ha evolucionado desde la lucha guerrillera contra el somocismo, la contrarrevolución y la Cruzada Nacional de Alfabetización, hacia el activismo territorial y comunitario actual, la defensa institucional del gobierno y la ejecución de los programas de bienestar social bajo la bandera del estudio, solidaridad, educación tecnológica y producción. Con los movimientos integrados en la organización juvenil, la juventud abarca el cuidado medioambiental, el deporte, la cultura y la labor social con la Promotoría Solidaria, entre otras tareas.

El papel de la juventud a lo largo de este proceso histórico

La vanguardia armada y la insurrección (1970-1979): Los jóvenes integraron el núcleo central del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Su participación fue decisiva para derrotar a la dictadura somocista, ofrendando sus vidas en la insurrección popular, como los Santos de Leonel Rugama.

La Cruzada Nacional de Alfabetización (1980): Organizados en el Ejército Popular de Alfabetización (EPA), miles de jóvenes y maestros dejaron las ciudades para enseñar a leer y escribir en las zonas rurales, reduciendo drásticamente el analfabetismo y consolidando la unidad nacional. Esta campaña también funcionó como un intercambio cultural masivo, donde jóvenes alfabetizadores urbanos convivieron y aprendieron de las costumbres y tradiciones del campesinado nicaragüense.

La historia aborda la etapa más dura de la década de 1980, marcada por la guerra de agresión financiada por Estados Unidos. Abundan análisis sobre el impacto humano y social del Servicio Militar Patriótico (SMP), que movilizó a los jóvenes hacia las trincheras, confirmando el destino de toda una generación de “Cachorros de Sandino”, como fueron llamados estos jóvenes.

El desarrollo social y productivo: Durante las distintas etapas de la Revolución, la participación juvenil se ha enfocado en tareas como las jornadas de salud, la producción agrícola (cortes de café y algodón) y la defensa de la soberanía nacional.

Durante la década de 1980, el proyecto revolucionario fusionó la energía juvenil con la ideología del gobierno revolucionario, convirtiendo a los jóvenes en el motor principal de la transformación social y de la defensa armada. Y es que la juventud es el elemento principal del cambio social, económico y cultural de cualquier nación. Su energía y capacidad de adaptación la convierten en el modelo ideal de tenacidad, lucha y desarrollo en el mundo contemporáneo.

De ahí que tras 16 años (1990-2006) de neoliberalismo, luego que el FSLN perdiera las elecciones, el pueblo recuperó su protagonismo con el regreso al poder del sandinismo bajo el liderazgo del Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo. Fue el momento en el que la juventud volvió a ponerse en primera línea, ya no desde la resistencia silenciosa de los años difíciles, sino desde la convicción de que ahora se tenía el respaldo necesario para acrecentar sus sueños y convertirlos en realidades concretas.

La Juventud Sandinista se ensanchó con fuerza imperecedera, dando vida a movimientos que se convirtieron en verdaderas trincheras y paradigmas de participación: la Promotoría Solidaria, el Guardabarranco, el Cultural Leonel Rugama, el Deportivo Alexis Argüello; así como la Federación de Estudiantes de Secundaria, la Red de Jóvenes Comunicadores, etc.

Juventud de todos los tiempos

Los jóvenes se destacan en las artes, la educación, la promotoría solidaria, defensa de la revolución, educación, en la defensa de la identidad cultural. El régimen somocista dinástico limitaba el acceso a la cultura. La revolución democratizó las expresiones artísticas, impulsando la participación popular. Hoy en día, este legado se canaliza a través de agrupaciones como el Movimiento Cultural Leonel Rugama, que preserva el talento nacional en literatura, poesía, narrativa, danza, teatro, el arte del diseño, cultura popular y gastronomía,

El florecimiento del teatro y la poesía popular, sumado al rescate de las raíces indígenas y campesinas, representa un renacimiento de la identidad cultural. En Nicaragua, este movimiento tiene su máxima expresión en obras tradicionales como El Güegüense, la conmemoración de la Resistencia Indígena, Negra y Popular, y el arte popular de Masaya.

Para el gobierno sandinista, la juventud representa el motor de la transformación social, el “relevo generacional” y la fuerza principal en la defensa de la Revolución Popular Sandinista. Se le concibe como protagonista activo del Modelo Socialista, Cristiano y Solidario del país; funge como vanguardia en programas ambientales, promoción cultural, deporte, restitución de derechos, emprendimiento y voluntariado social.

A lo largo de estos 47 años, la jubilosa Juventud Sandinista se ha fundamentado como un verdadero Patrimonio Nacional, inspirando a cada generación desde los barrios de la ciudad hasta las comunidades más alejadas del campo, impulsando la educación gratuita, promoviendo la participación de la mujer y fortaleciendo la familia como núcleo esencial.

La organización juvenil, fundada el 23 de agosto de 1979, a través de congresos nacionales reafirma su compromiso de continuar la transformación y el progreso del país basándose en sus principios históricos de estudio, defensa y producción. Hoy estos jóvenes son el presente y el futuro de Nicaragua, gracias a la Revolución Popular Sandinista.

(*) Poeta, escritor y periodista.

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