- A 46 años de la máxima insurrección cultural impulsada por la Revolución
Oscar Robelo
La alfabetización en Nicaragua ha transcurrido en tres etapas. Una de ella fue la gran Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA), considerada la máxima insurrección cultural impulsada por el gobierno revolucionario en 1980, al término de la cual redujo el índice de analfabetismo de más del 50% a un escaso 13%, por lo que recibió el reconocimiento de la Unesco en 1981.
Sin embargo, durante los gobiernos neoliberales (1990-2006), la tasa de analfabetismo volvió a aumentar del 13% -alcanzado tras la CNA, que este 23 de marzo cumplió 46 años de su inicio- a cifras superiores al 23%.
De ahí que, al asumir el gobierno sandinista en 2007, una de las principales tareas que ejecutó fue el inicio de la Campaña Nacional de Alfabetización «De Martí a Fidel», utilizando el método cubano «Yo sí puedo», con el objetivo de reducir el analfabetismo a menos del 5% y declarar al país Territorio Libre de Analfabetismo, lo cual se logró en 2009.
Actualmente, el gobierno impulsa la Estrategia Nacional de Educación “Bendiciones y Victorias” 2024-2026, que es un plan integral enfocado en transformar la educación con un enfoque inclusivo, tecnológico y de calidad.
Busca fortalecer la enseñanza, la alfabetización continua y la formación de docentes, asegurando la continuidad educativa desde primaria hasta la universidad, con énfasis en el trabajo y los valores, en un trabajo conjunto del Ministerio de Educación (Mined) y el Tecnológico Nacional (Inatec), con gran participación de la Juventud Sandinista.
Carmen Pineda, coordinadora nacional de Promotoría Solidaria de Juventud Sandinista, recordó que la juventud que participó en la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización hizo un papel fundamental al contribuir más de 95,000 jóvenes que dejaron sus casas para ir enseñar a leer y escribir a cada rincón del país. “Llevaron el pan de la enseñanza a los campesinos”, dijo.
Herencia de entrega y sacrificio
Agregó que “esos miles de jóvenes que alfabetizaron nos dejaron una enorme herencia de entrega y sacrificio, una gran lección que debemos de retomar y tener presente la juventud de hoy, porque ellos no sólo fueron a enseñar, sino también a aprender de la vida de nuestros campesinos”.
Para Carmen, lo más relevante de esos jóvenes es que se fueron a convertir la oscurana en claridad por varios meses, dejando en espera sus estudios, sus trabajos, y a sus familias. “Se fueron a quitar la venda de los ojos a más de 400.000 campesinos que en ese momento vivían en el analfabetismo, donde no les llegaba la información, estaban aislados”, comentó.
A su juicio, el ejemplo de esa juventud hace 46 años les creó -como la juventud de todos los tiempos- otros espacios donde realizaron diferentes labores junto con las familias en el campo de la educación, la cultura, el deporte y logrando mantener bajo el índice de analfabetismo.
De acuerdo a la dirigente juvenil, con la Estrategia Nacional de Educación “Bendiciones y Victorias” -impulsado por el gobierno sandinista- “podemos ver muchos programas que ahora existen en la Costa Caribe, donde no solo es alfabetizar, sino también enseñarles sobre tecnología, para que puedan producir la tierra”.
Presentan iniciativas productivas
Como ejemplo, mencionó los proyectos de innovación y emprendimiento que han desarrollado estudiantes universitarios y presentados en ferias organizadas por universidades y centros tecnológicos, con el propósito de promover la creatividad, el desarrollo económico y la vinculación con la comunidad. Es decir que “ahora la alfabetización va dirigida no solo a enseñar a leer, sino que también enseñarles un oficio y hacer otras tareas que beneficien la economía familiar”, destacó.
La dirigente de la Promotoría Solidaria explicó que la Estrategia Nacional es coordinada por el Ministerio de Educación y el Inatec; y la juventud, como organización, está dentro de los colegios, centros tecnológicos y en las universidades.
También, la juventud está organizada en cada barrio, en la comunidad, siempre insistiendo en la formación de los jóvenes. “O sea que hay brigadas de jóvenes voluntarios que van a los barrios y las comunidades para evitar que estos muchachos dejen de estudiar”.
En lugares donde no hay centros tecnológicos, la juventud se apoya con las Universidades del Campo, las Casas de Oficio, y otros espacios donde el Inatec brinda cursos. “De esa forma se llega a los lugares más recónditos de nuestra comunidad y la gente no tiene que movilizarse”, comentó Carmen.
Al finalizar hizo un llamado a la juventud nicaragüense a que en este 46 aniversario de la Cruzada Nacional de Alfabetización a “estar siempre al frente de las tareas que se nos encomiendan, porque es importante que nosotros como jóvenes podamos heredar esto a las siguientes generaciones”.